Historia
Recordando la Historia
Está situado sobre una antigua batería defensiva, la Batería de San Pedro del Mar, que data del S. XVII, que fue recuperada para la construcción del centro.
Consulta el Proyecto de recuperación de la Batería de San Pedro del Mar
La galerna del Sábado de Gloria 1878
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.
Vital Alsar y La Maruca
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.
Castillo o fuerte de Corbanera
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.





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Batería de San Pedro del Mar
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.
Un poco de historia de nuestro centro
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.





Los secretos de El Cincho
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.
Cuartel de Carabineros de La maruca
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.





La Maruca... Antes del CIL
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.
El Sardinero... Sin espigones
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.
El Pájaro Amarillo
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.
Balneario de Castañeda
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.
Molino de San Sebastián de Aldama
El Molino de Aldama se encuentra muy cerca de la playa de la Maruca. Hoy quedan restos a modo de puente, el muro de cierre y la casa de molineda. Actualmente es un vivero de marisco.
Construido en la ría de San Pedro del Mar en 1795 en mampostería.
Contaba con nueve ruedas, siete ruedas para moler trigo y dos para maíz.
Estuvo destinado a moler cereal hasta el siglo XIX, localizado en la cola de la ría de San Pedro del Mar, como testimonio del hábil aprovechamiento de los recursos hidráulicos como fuente energética en la sociedad preindustrial.
También puedes conocer más en profundidad su historia a través de nuestro Programa de actividades o en la Exposición de nuestro centro: “Patrimonio litoral de Cantabria”.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.
Yacimiento mesolítico del Bocal o Bañaperros
Tal día como hoy, el 20 de abril de 1878, tuvo lugar la que, sin duda, fue la jornada más trágica sucedida en aguas del Cantábrico.
Según publicó el Boletín de Comercio de Santander dos días después, ese día habían salido de Santander todas las lanchas del Cabildo de Mareantes de San Martín de la Mar: veintitrés lanchas mayores, siete barquías y una trainera, más otras embarcaciones menores. Reinaba una ligera brisa del nordeste que continuó hasta las 10 horas, momento en que las embarcaciones se encontraban recogiendo sardina. En tierra, viento sur y nubarrones presagiaban temporal. Hacia las doce viró a noroeste y se desató la galerna. Las embarcaciones trataron de acercarse a puerto o a refugio. La mayor parte de ellas se encontraban a unas cuatro leguas al O-NO de Cabo Mayor, al frente de Suances y en los lugares conocidos como Punta de Santoña, Miguelillo y La Garma. Se dispersaron y algunas intentaron arribar en La Virgen del Mar y la ría de San Pedro; éstas no lo consiguieron. Las que se alejaron de la costa o pusieron rumbo a Santander tuvieron mejor fortuna, logrando arribar algunas a eso de las cuatro de la tarde junto con una goleta mercante que recogió algunos náufragos.
Aquella jornada se cobró, en tres cuartos de hora, la vida de varios cientos de pescadores. 254 según unas fuentes (52 de Santander, 26 de Colindres, 25 de Laredo, 3 de Castro Urdiales, 1 de Noja y 147 en el País Vasco); 318 (130 cántabros y 188 vascos) o 322 según otras (132 cántabros y 190 vascos).
Los hechos fueron incluidos en la novela ‘Sotileza’ de José María de Pereda (1885). El momento culmen del pasaje, cuando la lancha de pesca de Reñales, con Andrés al timón, consigue cruzar la barra de la bahía, fue pintado por Fernando Pérez del Camino, amigo personal de Pereda, en la obra ‘¡Jesús y adentro!’. El título alude a la jaculatoria que los pescadores pronunciaban al entrar en la seguridad de las aguas de la bahía.