¿Dos cangrejos en la misma poza?
En las inmediaciones del CIL nos hemos encontrado con dos mulatas (Pachygrapsus marmoratus) juntas en un mismo charco, de pequeñas dimensiones. Llama la atención la diferencia de color entre ambos cangrejos. ¿Cuál es el misterio?
Lo que pasa es que en realidad sólo hay un único cangrejo… y su muda, pues acaba de cambiar de piel. El cangrejo de color verdoso de la izquierda es el cangrejo vivo y el marrón de la derecha es la ‘cáscara’ abandonada. Los crustáceos poseen un caparazón rígido y al crecer y aumentar de tamaño se tienen que desprender de él. Para ello abren el caparazón, sacan todo el cuerpo (incluidas patas y antenas) en un estado blando, se hinchan con agua y, ya con mayor tamaño, endurecen el exoesqueleto. Durante este proceso, el cangrejo es muy vulnerable al estar desprotegido frente a depredadores. Una vez endurecido, el cangrejo seguirá su vida, dejando una réplica en el lugar.
Su hubiéramos llegado unos minutos antes, podríamos haber presenciado este interesante fenómeno.
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Truco: ¿Cómo distinguir una muda de un cangrejo muerto?
Mirando los ojos. Si se ven transparentes, seguro que se trata de un caparazón abandonado.
