El galápago europeo, la focha moruna, la cerceta pardilla, el avetoro común y al torillo andaluz, son las cinco especies de la costa española que están más amenazadas.
En el Día Internacional de los Animales, Greenpeace reclama la urgencia en la protección de nuestro patrimonio natural más valioso, las especies más amenazadas de la costa.
La continuidad de estas especies viene estando en riesgo desde hace años, desde que el desarrollo del ser humano se expandió de forma intensiva hacia las costas . La construcción y otras actividades humanas con un gran impacto en la naturaleza, tales como una industria y agricultura altamente contaminantes, destruyen y deterioran las áreas acuáticas en las que estas especies viven.
El galápago europeo (Emys orbicularis fritzjuergenobst) subespecie endémica en nuestro país, se distribuye a lo largo de la costa mediterránea. Le gusta ocupar humedales de agua limpia, con abundante vegetación y libres de presencia humana. Lamentablemente, es precisamente la costa cálida la que más presión humana sufre, Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía son las comunidades más urbanizadas, según recoge el informe A Toda Costa de Greenpeace. Esto agrava la situación de este galápago que ya está en peligro de extinción.
La focha moruna (Fulica cristata), especie hermana de la focha común (Fulica atra), se encuentra en peligro crítico de extinción en España. Ave pequeña y acuática, de color oscuro, se distingue por su gran pico blanco. Vive en lagunas abiertas con buena vegetación tanto sumergida como en las riberas que le sirve de alimento y cobijo. También se distribuye por la costa cálida, vertiente mediterránea y Andalucía, por lo que su ya grave situación de peligro de extinción se ve agravada debido a la gran presión humana que experimenta esta zona.
La cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), pequeño pato nadador de color marrón claro y moteado, se caracteriza porque tiene un mechón en la parte posterior de la cabeza que parece una coleta. Se distribuye por la franja levantina y andaluza, además de Baleares, regiones muy urbanizadas y que presentan elevada presión humana tanto por la población residente como por el turismo masivo que reciben cada año.
El avetoro común (Botaurus stellaris), una garza muy difícil de observar, es esquiva y se camufla perfectamente entre la vegetación de la ribera de las zonas acuáticas en las que vive. Es fácil identificarla por su característico canto similar a un mugido, al que debe su nombre. En España se distribuye de manera dispersa por la costa cálida, la más castigada por las construcciones humanas, hecho que ha contribuido a su catalogación como en peligro crítico de extinción.
El torillo andaluz (Turnix sylvaticus), pequeña ave de formas redondeadas y parda, es similar a la codorniz y tan escasa y difícil de observar que apenas se conocen detalles de su biología. Se sabe que está presente en humedales costeros de Huelva, tristemente éstos han tenido una tendencia regresiva en los últimos años agravando su estado crítico
La conservación de los humedales costeros en los que habitan es fundamental para la conservación de estas especies en peligro de extinción. La gestión de zonas litorales que no han tenido en cuenta el mantenimiento de la biodiversidad amenaza estas especies únicas. La masificación de los usos de las zonas cercanas a la costa ahoga los ecosistemas costeros acabando primero con las especies más sensibles.